¿cuál la necesidad de un dios cuando la muerte no existe a menos que la grites
en tu cuerpo
en ti?
o más bien:
¿cuál es la necesidad de lo enorme cuando te sientes eres tú la enorme,
la inmortal a la que no limita el tiempo
excepto por ese cuerpo tuyo
(que se acaba cada tanto)?
la vida muere
siempre
y yo
aquí
siento miedo del extremo de mí que se toca a sí mismo
equilibrista en su doble delirio
se masturba
¿es una flor?
Afónica
28.11.17
6.9.16
.
nazco contigo
con tu mandíbula que me agrieta el cuerpo
este cuerpo más acá del sueño
este paisaje de espasmos
atravesado por el simulacro
nuestro hospicio permanente
nuestro es tu cuerpo tirado por la borda
tu cuerpo crucificado sobre mí de espaldas
tu cuerpo ciego / astillado
homicida que acaba conmigo a medias
en el conjuro de la sangre y sus resquicios
soy yo en tercera persona, me alejo
soy yo en tercera persona, me rompo a tientas
en el goce de ser en este deseo de muerte
un horno para la protección de los nuestros
a los ojos de la imagen
en el ruido de la carne
saliva ahogada
el límite pujante del orgasmo
sobre el que cae mi alma hereje
enloquecida
sin fe
con tu mandíbula que me agrieta el cuerpo
este cuerpo más acá del sueño
este paisaje de espasmos
atravesado por el simulacro
nuestro hospicio permanente
nuestro es tu cuerpo tirado por la borda
tu cuerpo crucificado sobre mí de espaldas
tu cuerpo ciego / astillado
homicida que acaba conmigo a medias
en el conjuro de la sangre y sus resquicios
soy yo en tercera persona, me alejo
soy yo en tercera persona, me rompo a tientas
en el goce de ser en este deseo de muerte
un horno para la protección de los nuestros
a los ojos de la imagen
en el ruido de la carne
saliva ahogada
el límite pujante del orgasmo
sobre el que cae mi alma hereje
enloquecida
sin fe
3.6.16
Paraíso
el eco de un lugar es un viaje por las manos de las almas escindidas
que se nos cruzan en un sendero después de la vida
allí tu rostro de vidrios rotos
después de la madre y los espejos
allí he cruzado el mundo en pos del goce y el vértigo
en pos del reencuentro
con el agua marina que arrastra el año
amapolas amuralladas
reconstruidas en una sensación por siempre blandida
en los bordes de una taza
puerta salvaje de nuestros muertos
que nos inundan como el éxtasis a las moscas
desde ciertos susurros
nuestros muertos que tienden puentes inacabados
nacidos a la muerte antes de tiempo
nuestra hora es el mundo visto desde mis ojos
te ofrendo mi cuerpo dormido
mis ojos esquilados de montañas
envueltos en retama / hundidos
en esta lluvia que vino y se irá
conmigo
que se nos cruzan en un sendero después de la vida
allí tu rostro de vidrios rotos
después de la madre y los espejos
allí he cruzado el mundo en pos del goce y el vértigo
en pos del reencuentro
con el agua marina que arrastra el año
amapolas amuralladas
reconstruidas en una sensación por siempre blandida
en los bordes de una taza
puerta salvaje de nuestros muertos
que nos inundan como el éxtasis a las moscas
desde ciertos susurros
nuestros muertos que tienden puentes inacabados
nacidos a la muerte antes de tiempo
nuestra hora es el mundo visto desde mis ojos
te ofrendo mi cuerpo dormido
mis ojos esquilados de montañas
envueltos en retama / hundidos
en esta lluvia que vino y se irá
conmigo
VII
como a crisálidas tornasoladas
la tranquilidad nos ignora
rebalsamos en pecados
de la vida secreta de los roces
frágiles como sólo lo son los hombres
intensos como un recién nacido
me asombra el paso apresurado de las nubes
su huida es la expresión máxima del destino
y me conmueve su capricho
de reflejarse en las hojas de coca
y en las vidas paralelas
ese capricho que trato de combatir
cada vez que me derramo sobre este cauce
contra la lluvia el camino y la casualidad
contra la naturaleza de la existencia en el encierro
contra tanta certeza acumulada
como piedra sobre piedra
sobre mi otra asustada
un amanecer que despierta después del sol
no somos lo que somos
y no hay pena que se compare
con abrir las puertas al oleaje de los relojes desbocados
y sólo queda escabullirse
entre las piernas de lo que está escrito
y cortárselas
contra el barro la verdad y la ruda
contra las formas en que brotan
las muertes paralelas
la tranquilidad nos ignora
rebalsamos en pecados
de la vida secreta de los roces
frágiles como sólo lo son los hombres
intensos como un recién nacido
me asombra el paso apresurado de las nubes
su huida es la expresión máxima del destino
y me conmueve su capricho
de reflejarse en las hojas de coca
y en las vidas paralelas
ese capricho que trato de combatir
cada vez que me derramo sobre este cauce
contra la lluvia el camino y la casualidad
contra la naturaleza de la existencia en el encierro
contra tanta certeza acumulada
como piedra sobre piedra
sobre mi otra asustada
un amanecer que despierta después del sol
no somos lo que somos
y no hay pena que se compare
con abrir las puertas al oleaje de los relojes desbocados
y sólo queda escabullirse
entre las piernas de lo que está escrito
y cortárselas
contra el barro la verdad y la ruda
contra las formas en que brotan
las muertes paralelas
11.5.16
VI
caminas hacia una puerta que da lumbre
se acumulan ritmos en tus caderas
son mis nombres propios todos
yo secaré tus piernas la próxima vez
del humo que te invade
del canto del incesto
miras esta oscuridad de rumores circulares
y reapareces / piramidal
en comunión con la celosía de un credo
piramidal
en yuxtaposición a mis carencias
que me persiguen en el silencio
son un manojo de ángeles y frutos maduros
una habitación desconocida
la luna hundida en veneno
una carcajada al revés
perfección escupida a los ojos
perfección de cabellos arrancados
de dientes caídos
el ritmo de la celda
que no quiero dejar
y a la que no quiero volver
gigante en su horizontalidad
mi celda llena de libertad y dulzura
cárcel
miel y veneno
piramidal sobre lo inmenso
y yo pensé en quedarme callada
se acumulan ritmos en tus caderas
son mis nombres propios todos
yo secaré tus piernas la próxima vez
del humo que te invade
del canto del incesto
miras esta oscuridad de rumores circulares
y reapareces / piramidal
en comunión con la celosía de un credo
piramidal
en yuxtaposición a mis carencias
que me persiguen en el silencio
son un manojo de ángeles y frutos maduros
una habitación desconocida
la luna hundida en veneno
una carcajada al revés
perfección escupida a los ojos
perfección de cabellos arrancados
de dientes caídos
el ritmo de la celda
que no quiero dejar
y a la que no quiero volver
gigante en su horizontalidad
mi celda llena de libertad y dulzura
cárcel
miel y veneno
piramidal sobre lo inmenso
y yo pensé en quedarme callada
10.5.16
V
mi boca nos teje un olvido sin bandera
un derrumbe de tréboles
nos teje secretos y flores secas
un amarre de crisantemos sin fe
para enterrar bajo la tierra húmeda de San Cipriano
el pasto se nutre de estas cosas
mi boca es un puñado de labios oscuros
silba el aroma de ángeles perseguidos
un arráncame del cuerpo los lugares transitados
un abandona esta casa sin paredes
un brota otra vez la belleza de este incendio
silba ese sonido grave mi boca cerrada
mi boca vencida de este
desoír
desoír mi despertar de estos sueños sucesivos
mi intención de viento y veleta
esa libertad tantas veces lavada
con tu mano de niña que restriega mi piel
contra las paredes de la ciudad
para que brote de ella un néctar blanquecinoe
o un cáncer que se ramifica por las calles
como los cables o las alcantarillas
rastros últimos de esa visitación
que se diluye en aguas desinfectadas
y no hay noche que mi boca deje
de silbar esas aguas mudas
que vos
desoyes
un derrumbe de tréboles
nos teje secretos y flores secas
un amarre de crisantemos sin fe
para enterrar bajo la tierra húmeda de San Cipriano
el pasto se nutre de estas cosas
mi boca es un puñado de labios oscuros
silba el aroma de ángeles perseguidos
un arráncame del cuerpo los lugares transitados
un abandona esta casa sin paredes
un brota otra vez la belleza de este incendio
silba ese sonido grave mi boca cerrada
mi boca vencida de este
desoír
desoír mi despertar de estos sueños sucesivos
mi intención de viento y veleta
esa libertad tantas veces lavada
con tu mano de niña que restriega mi piel
contra las paredes de la ciudad
para que brote de ella un néctar blanquecinoe
o un cáncer que se ramifica por las calles
como los cables o las alcantarillas
rastros últimos de esa visitación
que se diluye en aguas desinfectadas
y no hay noche que mi boca deje
de silbar esas aguas mudas
que vos
desoyes
IV
mi leche es la bienvenida del desprecio
su olor denso a bosque nos domestica sin prisa
mi piel trizada en lo profundo
las semillas del fuego sublevadas
eres la imagen clara del naufragio
humedad de todos los ojos del cuerpo
cansados ya de abrirse
como un charco tumbado a mis pies
que pacta conmigo para lavarme toda
para carcomerme toda
desde el arco del mundo hasta esta nueva forma de hablar
esta danza fuera de cualquier ritmo
única realidad de la bestia mansa
mansalva
no velas por mí o por mis palabras
no me das un día más
no me aquejas con tu mirada enloquecida de pájaro
vibras en la puntería de la suerte
y te tragas la hermosura de las astillas en el ojo
te tragas los montes ajenos y sus golpes
te tragas la mezquindad de mi útero
rapaz moldeas mi nueva mirada
mansalva
nadie más ha subido hasta estas sospechas
a nadie más este capricho
este acierto
a nadie más el tacto
a nadie
su olor denso a bosque nos domestica sin prisa
mi piel trizada en lo profundo
las semillas del fuego sublevadas
eres la imagen clara del naufragio
humedad de todos los ojos del cuerpo
cansados ya de abrirse
como un charco tumbado a mis pies
que pacta conmigo para lavarme toda
para carcomerme toda
desde el arco del mundo hasta esta nueva forma de hablar
esta danza fuera de cualquier ritmo
única realidad de la bestia mansa
mansalva
no velas por mí o por mis palabras
no me das un día más
no me aquejas con tu mirada enloquecida de pájaro
vibras en la puntería de la suerte
y te tragas la hermosura de las astillas en el ojo
te tragas los montes ajenos y sus golpes
te tragas la mezquindad de mi útero
rapaz moldeas mi nueva mirada
mansalva
nadie más ha subido hasta estas sospechas
a nadie más este capricho
este acierto
a nadie más el tacto
a nadie
8.5.16
III
choco de frente contra el espanto
que me observa desierta de ti
besada por mis asfaltos
me han inventado nuevas mejillas
para que dé cada día una diferente
choco de frente contra el espanto
arrastro botellas rotas y madreselvas
arrastro mi fracaso roído de calles desnudas
mi fracaso transparente
la renuncia es un territorio que no conozco
derramada sobre mi vientre
la renuncia es tierra de paz
es este danzar con mis pelos
la renuncia grita como yo
perra callejera
como los muertos de un cementerio abandonado
estoy sorda y no hay quien ría conmigo
me pululan el exilio y la memoria
me pululas como un musgo rojo
me pululan la intención de los cardos
y los malos hábitos
la falta de entendimiento
el largo de tu sombra
ese nombre nuevo tantas veces repasado
si tiene fin no lo veré en esta vida
mi fracaso es esa certeza
mi garganta estrujada
y mi vientre afónico
que me observa desierta de ti
besada por mis asfaltos
me han inventado nuevas mejillas
para que dé cada día una diferente
choco de frente contra el espanto
arrastro botellas rotas y madreselvas
arrastro mi fracaso roído de calles desnudas
mi fracaso transparente
la renuncia es un territorio que no conozco
derramada sobre mi vientre
la renuncia es tierra de paz
es este danzar con mis pelos
la renuncia grita como yo
perra callejera
como los muertos de un cementerio abandonado
estoy sorda y no hay quien ría conmigo
me pululan el exilio y la memoria
me pululas como un musgo rojo
me pululan la intención de los cardos
y los malos hábitos
la falta de entendimiento
el largo de tu sombra
ese nombre nuevo tantas veces repasado
si tiene fin no lo veré en esta vida
mi fracaso es esa certeza
mi garganta estrujada
y mi vientre afónico
5.5.16
II
te ofrendo mi cuerpo inmolado
libélula sin alas
desnuda extendida por todas las calles
con la culpa extinta en cenizas
con las miradas caídas
como pétalos podridos
jugamos a la selva del destino
como niñas apostamos a
la gravedad contra los árboles
transitamos las repeticiones
de lo que es y lo ya sido
tu voz en mis manos abiertas
ácida en mis fronteras
tu voz recorrida de mundos
que no es tuya ni mía
tu voz amarga de carreteras es del hambre
atada a la cintura de mis primeras pérdidas
acariciada de la tibieza de mi sangre una sola vez
mi sangre de dalias y rosas resquebrajadas
te ofrendo mi cuerpo anquilosado
mi cuerpo sin más espacio
mi cuerpo sin dones ni precio
mi cuerpo intacto de muerte
abandonado en el deseo
mi enfermo día cero
animal
aquí
hoy
libélula sin alas
desnuda extendida por todas las calles
con la culpa extinta en cenizas
con las miradas caídas
como pétalos podridos
jugamos a la selva del destino
como niñas apostamos a
la gravedad contra los árboles
transitamos las repeticiones
de lo que es y lo ya sido
tu voz en mis manos abiertas
ácida en mis fronteras
tu voz recorrida de mundos
que no es tuya ni mía
tu voz amarga de carreteras es del hambre
atada a la cintura de mis primeras pérdidas
acariciada de la tibieza de mi sangre una sola vez
mi sangre de dalias y rosas resquebrajadas
te ofrendo mi cuerpo anquilosado
mi cuerpo sin más espacio
mi cuerpo sin dones ni precio
mi cuerpo intacto de muerte
abandonado en el deseo
mi enfermo día cero
animal
aquí
hoy
4.5.16
I
mi sexo enmarañado en delirios
enredado en la mirada que conozco
el hogar profundo de las sonrisas
las papayas y otras heridas de circo
yo no sé a dónde vamos pero sé
que te he soñado dentro de mi carne
hambrienta de mi cadencia
te he soñado cosiendo mis ojos a los tuyos
te he soñado con todos los dedos de mis manos
has hecho con ellos un racimo de caricias
mi boca sobre tu boca
abismo sobre abismo
te he soñado loba de un último vuelo
fuera de cualquier cartografía posible
en la urgencia cruel con que nos llama la sangre
a manchar el mal que son nuestras cartas en blanco
mi sexo alucinado
rastrero en el fondo del cielo
mi sexo buscando ese lugar
demolido por las ruinas de nuestra juventud
arraigado no en hoy o mañana
aferrado a una moneda en el aire
de intenciones insignificantes
es un aullido diminuto
y su eco es el de nuestros lugares
es un motivo ciego y sin cráneo que
no tiene rastro ni posibilidad alguna
de engaño
enredado en la mirada que conozco
el hogar profundo de las sonrisas
las papayas y otras heridas de circo
yo no sé a dónde vamos pero sé
que te he soñado dentro de mi carne
hambrienta de mi cadencia
te he soñado cosiendo mis ojos a los tuyos
te he soñado con todos los dedos de mis manos
has hecho con ellos un racimo de caricias
mi boca sobre tu boca
abismo sobre abismo
te he soñado loba de un último vuelo
fuera de cualquier cartografía posible
en la urgencia cruel con que nos llama la sangre
a manchar el mal que son nuestras cartas en blanco
mi sexo alucinado
rastrero en el fondo del cielo
mi sexo buscando ese lugar
demolido por las ruinas de nuestra juventud
arraigado no en hoy o mañana
aferrado a una moneda en el aire
de intenciones insignificantes
es un aullido diminuto
y su eco es el de nuestros lugares
es un motivo ciego y sin cráneo que
no tiene rastro ni posibilidad alguna
de engaño
29.4.16
0
a Lucía Rothe
infanticidas
tú y yo
hemos estrujado la última furia que teníamos
para poder gritar en cada mano ajena
para poder hablar de nosotras
para quién brilla el mar si no es para nuestro silencio
para qué es el dorso de una mano
si no es para despojarnos del aviso y la memoria
para qué si no es para aullar lo intrépidas que somos
descolgadas de la espalda de nuestros orígenes
gimiendo que ninguna escapa por la ventana
ninguna quiere escapar
queremos reptar río abajo
cosidas a nuestras llagas que están
calcinadas por tus manos Lucía
tú y yo sabemos quién es quién
yo soy la precisión de la bala perdida
soy nuestros rostros chuecos
transfigurados
tú eres la verdad del delirio
que va de mano en mano
trepas un río podrido de tinta china
del que emerges salina como un espejo
y en una calma que es también angustia
te recuerdo que no somos lo que somos
porque la función ha casi terminado
y tus manos todavía me son
ajenas
11.3.16
hacia una reconstrucción del plastoformo que nos debíamos
qué conveniente para el mundo
que el amor no alcance
que la tristeza de los regalos olvidados
caiga en picada a Villalobos
cada vez que el deseo se malcoge a la puta vida
yo también soy una puta
y ni siquiera me peino las uñas
bestiso
me avergüenza orillarme a ti
y no oír el ruido de los rostros de tus dioses
o la reverberación de tu afecto de marca china
bestiso
cae en picada a Villalobos
y no me vale verga
que te desportilles
en la soledad alcohólica de tu rabia juguetona
bestiso
y no me valen verga tus manos ni que haya días que sepas a conserva
cuando veo tus ojos en el ojo de la pantalla
pero he orinado ante el altar que le tienes a tus huesos
antipose madre de todas las poses de la vida
esa es la medida de tus cosas
bestiso
cae en picada a Villalobos
tanta belleza tanto espanto
de fondo está
lo ya sido
bestiso
la ciudad es otra
y es tu padre quien te odia
yo
ya no
que el amor no alcance
que la tristeza de los regalos olvidados
caiga en picada a Villalobos
cada vez que el deseo se malcoge a la puta vida
yo también soy una puta
y ni siquiera me peino las uñas
bestiso
me avergüenza orillarme a ti
y no oír el ruido de los rostros de tus dioses
o la reverberación de tu afecto de marca china
bestiso
cae en picada a Villalobos
y no me vale verga
que te desportilles
en la soledad alcohólica de tu rabia juguetona
bestiso
y no me valen verga tus manos ni que haya días que sepas a conserva
cuando veo tus ojos en el ojo de la pantalla
pero he orinado ante el altar que le tienes a tus huesos
antipose madre de todas las poses de la vida
esa es la medida de tus cosas
bestiso
cae en picada a Villalobos
tanta belleza tanto espanto
de fondo está
lo ya sido
bestiso
la ciudad es otra
y es tu padre quien te odia
yo
ya no
12.6.14
(sin título)
a Yolanda Mamani
tu no
esa flema que me raspa la garganta
que me agrieta y me entra por los poros todos
como tu boca torcida
esa turba
esa herida
esa tu piel de calle remojada en ojos
en dedos
y mi piel esa otra intemperie
ese otro alfiler
sin motivo
tu piel
mi piel
se agrietan
se zurcen
con las pieles que te cuelgan de los flecos
que pululan tus lentejuelas
tus bullas
tus grietas
mis grietas
tienen hambre
se respiran
se tocan y se atan
y las vergüenzas que nos sacudimos se nos caen
como caspas
serpentinas
fiestas
3.1.13
-
He encontrado un par de cosas para compartir. Primero están las frases de Un cuarto propio de Virginia Woolf: "Los hombres sabios nunca dicen lo que piensan de las mujeres" (Samuel Butler), “aparte de las calificaciones que otorgaba, la mejor de las mujeres era intelectualmente inferior al peor de los hombres” (Oscar Browning) o “sólo es posible repetir lo dicho por el señor Samuel Johnson sobre una mujer predicadora, trasladado a términos musicales: Señor, una mujer compositora es como un perro caminando sobre sus patas traseras. No lo hace bien, pero es sorprendente que lo haga” (en un libro sobre música de 1928).
Y luego están las palabras de un amigo, que decía que conocía mujeres (sus tías) que habían acumulado muy poca sabiduría durante su vida.
(Dos paralelismos: el primero, que considera que las mujeres “malgastan” la creatividad que tienen en cosas “absurdas” como pensar en cómo se van a vestir o en qué receta pueden inventar -hay que pensar: si ese es el único espacio que se les ha concedido, es evidente que es en el que van a trabajar, porque sólo tienen ese espacio; y la segunda que se considera que, dado que lo anterior forma parte de “la naturaleza de las mujeres”, que estos aspectos de la feminidad, o la feminidad misma, son inherentes a las mujeres. Entonces, las “grandes” creatividades como la música y la literatura no pueden ser de ninguna manera invadidas por mujeres.
Y luego viene un tipo, cualquier tipo, y escribe un verso, porque con él es “escribe lo que quieras, no me interesa”, y muchas veces, si se hace más o menos bien, se admira; y si lo hace ella, en cambio, la respuesta es una burla: “¿tú, escribir? ¿Para qué, para mujeres? ¿De qué, de mujeres?”, y hay que admitirlo, si lo hace más o menos bien, está mal.)
(A veces dudamos sobre quién tiene la razón al final.)
Y para mi alivio, Woolf escribe:
“…pero las mujeres sienten lo mismo que los hombres, necesitan ejercitar sus facultades y un campo para sus esfuerzos, al igual que sus hermanos; ellas sufren por la rigidez de las reglas, de un absoluto estancamiento, precisamente como sufrirían los hombres, y es producto de estrechez mental en el prójimo más privilegiado, decir que ellas deben confinarse a hacer pasteles y tejer calcetas, a tocar el piano y bordar carteras. Es insensato condenarlas, o reírse de ellas, si buscan hacer más o aprender más de lo que la costumbre ha estimado necesario para su sexo.”
¿Entonces qué?
Y luego están las palabras de un amigo, que decía que conocía mujeres (sus tías) que habían acumulado muy poca sabiduría durante su vida.
(Dos paralelismos: el primero, que considera que las mujeres “malgastan” la creatividad que tienen en cosas “absurdas” como pensar en cómo se van a vestir o en qué receta pueden inventar -hay que pensar: si ese es el único espacio que se les ha concedido, es evidente que es en el que van a trabajar, porque sólo tienen ese espacio; y la segunda que se considera que, dado que lo anterior forma parte de “la naturaleza de las mujeres”, que estos aspectos de la feminidad, o la feminidad misma, son inherentes a las mujeres. Entonces, las “grandes” creatividades como la música y la literatura no pueden ser de ninguna manera invadidas por mujeres.
Y luego viene un tipo, cualquier tipo, y escribe un verso, porque con él es “escribe lo que quieras, no me interesa”, y muchas veces, si se hace más o menos bien, se admira; y si lo hace ella, en cambio, la respuesta es una burla: “¿tú, escribir? ¿Para qué, para mujeres? ¿De qué, de mujeres?”, y hay que admitirlo, si lo hace más o menos bien, está mal.)
(A veces dudamos sobre quién tiene la razón al final.)
Y para mi alivio, Woolf escribe:
“…pero las mujeres sienten lo mismo que los hombres, necesitan ejercitar sus facultades y un campo para sus esfuerzos, al igual que sus hermanos; ellas sufren por la rigidez de las reglas, de un absoluto estancamiento, precisamente como sufrirían los hombres, y es producto de estrechez mental en el prójimo más privilegiado, decir que ellas deben confinarse a hacer pasteles y tejer calcetas, a tocar el piano y bordar carteras. Es insensato condenarlas, o reírse de ellas, si buscan hacer más o aprender más de lo que la costumbre ha estimado necesario para su sexo.”
¿Entonces qué?
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