libélula sin alas
desnuda extendida por todas las calles
con la culpa extinta en cenizas
con las miradas caídas
como pétalos podridos
jugamos a la selva del destino
como niñas apostamos a
la gravedad contra los árboles
transitamos las repeticiones
de lo que es y lo ya sido
tu voz en mis manos abiertas
ácida en mis fronteras
tu voz recorrida de mundos
que no es tuya ni mía
tu voz amarga de carreteras es del hambre
atada a la cintura de mis primeras pérdidas
acariciada de la tibieza de mi sangre una sola vez
mi sangre de dalias y rosas resquebrajadas
te ofrendo mi cuerpo anquilosado
mi cuerpo sin más espacio
mi cuerpo sin dones ni precio
mi cuerpo intacto de muerte
abandonado en el deseo
mi enfermo día cero
animal
aquí
hoy
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