mi sexo enmarañado en delirios
enredado en la mirada que conozco
el hogar profundo de las sonrisas
las papayas y otras heridas de circo
yo no sé a dónde vamos pero sé
que te he soñado dentro de mi carne
hambrienta de mi cadencia
te he soñado cosiendo mis ojos a los tuyos
te he soñado con todos los dedos de mis manos
has hecho con ellos un racimo de caricias
mi boca sobre tu boca
abismo sobre abismo
te he soñado loba de un último vuelo
fuera de cualquier cartografía posible
en la urgencia cruel con que nos llama la sangre
a manchar el mal que son nuestras cartas en blanco
mi sexo alucinado
rastrero en el fondo del cielo
mi sexo buscando ese lugar
demolido por las ruinas de nuestra juventud
arraigado no en hoy o mañana
aferrado a una moneda en el aire
de intenciones insignificantes
es un aullido diminuto
y su eco es el de nuestros lugares
es un motivo ciego y sin cráneo que
no tiene rastro ni posibilidad alguna
de engaño
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