el eco de un lugar es un viaje por las manos de las almas escindidas
que se nos cruzan en un sendero después de la vida
allí tu rostro de vidrios rotos
después de la madre y los espejos
allí he cruzado el mundo en pos del goce y el vértigo
en pos del reencuentro
con el agua marina que arrastra el año
amapolas amuralladas
reconstruidas en una sensación por siempre blandida
en los bordes de una taza
puerta salvaje de nuestros muertos
que nos inundan como el éxtasis a las moscas
desde ciertos susurros
nuestros muertos que tienden puentes inacabados
nacidos a la muerte antes de tiempo
nuestra hora es el mundo visto desde mis ojos
te ofrendo mi cuerpo dormido
mis ojos esquilados de montañas
envueltos en retama / hundidos
en esta lluvia que vino y se irá
conmigo
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